El Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI) impulsa un proyecto estratégico orientado a mejorar la comercialización de la lana de Magallanes, mediante el uso de herramientas de propiedad industrial que buscan fortalecer su posicionamiento en mercados nacionales e internacionales. La iniciativa surge en un contexto de contracción del sector, marcado por la caída de precios y exportaciones en los últimos años.
La Región de Magallanes concentra cerca del 60% de la producción lanera del país, con un producto reconocido por su calidad en la industria textil. Sin embargo, la disminución de la demanda, la competencia de fibras sintéticas y los efectos de la pandemia han impactado significativamente al sector, evidenciando la necesidad de avanzar hacia estrategias de diferenciación y mayor valor agregado.
El proyecto contempla la creación de una marca comercial de titularidad compartida por las dos asociaciones gremiales de ganaderos de la región, con el fin de relevar la identidad de los productos de la región, así como el desarrollo de una marca de certificación que garantice estándares de calidad, origen geográfico y procesos productivos.
En este contexto, el director nacional de INAPI, Esteban Figueroa, encabezó en Punta Arenas el Taller especializado sobre marcas de certificación para partes interesadas del Proyecto Lana de Magallanes, instancia clave para avanzar en la definición del sistema de certificación del sector.
“Estas herramientas permitirán mejorar la visibilidad de la lana de Magallanes, generar mayor confianza en los mercados y facilitar su acceso a segmentos de mayor valor. Al mismo tiempo, refuerzan el uso estratégico de la propiedad industrial como una palanca concreta para el desarrollo productivo y la diferenciación de productos con identidad territorial”, señaló la autoridad.
El proyecto considera una implementación gradual. La marca Magellan Pure Wool, podría concretarse en un plazo de entre 1,5 y 2 años, mientras que la marca de certificación, de mayor complejidad, requerirá entre 3 y 4 años para su desarrollo y puesta en marcha. Este instrumento permitirá definir y verificar estándares de calidad, origen y trazabilidad en toda la cadena productiva, y su eventual incorporación al programa Sello de Origen facilitará su reconocimiento y promoción en distintos mercados.
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